La propaganda debe limitarse a un
número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra
vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo
concepto.
Principio de
orquestación P. J. Goebbels
En los países pobres, subdesarrollados o usando
términos edulcorados países del tercer mundo, emergentes, en vías de desarrollo
con alta volatilidad, fragilidad, inestabilidad económica, política y social un
proyecto, una obra se considera “estrella” de una gestión, de un periodo
gubernamental cuando tiene alto impacto político, económico o social, aunque
estos últimos también devienen en rédito político. Generalmente, habitualmente
proyectos de sumo interés y alto beneficio para la población que podrían cubrir,
atender necesidades básicas insatisfechas son archivados, desestimados,
olvidados porque no generan rédito político al partido gobernante, al gobierno
de turno.
En situaciones de crisis económica, social o
política hay carencia, inexistencia, ausencia de obras, de proyectos de envergadura,
de impacto, generalmente el político que gobierna se frustra, se deprime, se ve
afectado porque precisa demostrar permanentemente que su gestión, que su
gobierno es un éxito, que ejecuta lo que el pueblo necesita, lo que sus
“partidarios”, sus “correligionarios” exigen.
No faltaron intelectualoides genuflexos, falsos
letrados, vendedores de humo convertidos en eximios publicistas, magníficos
promotores, expertos en marketing que desarrollaron estrategias, innovaron técnicas
que demostraron que, la mejor manera de hacer política es el culto a la
personalidad, el endiosamiento del líder, la inmortalización del caudillo, el
envanecimiento del jefe, la conversión del gobernante en ser ignífugo.
Irónica, paradójicamente, las bases, los principios
utilizados tienen excesiva similitud, extrema similaridad, suma semejanza con los
principios, los preceptos de la propaganda diseñada, delineada, dirigida por
Paul Joseph Goebbels Ministro de la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer
Reich, que profesaba una ideología absolutamente opuesta, definitivamente
contraria, totalmente contrapuesta.
Todo se basa en propaganda simplona, tosca, vulgar,
pero machacona, repetitiva, reiterativa, incisiva que busca, que pretende
convencer, disuadir, demostrar que el gobernante está en todo, no descansa, no
duerme, piensa en todo y en todos, diseña, planifica, ejecuta, inaugura todo de
todas las áreas, hasta las obras más simples, triviales, los proyectos más banales,
insignificantes, resulta un experto, un especialista tanto en física cuántica,
como en pedagogía parvularia, en medicina nuclear, como en la elaboración del
chuño, en ingeniería aeroespacial como en jardinería, parece que no duerme, no
descansa, no ama, no vacaciona, dedica su tiempo única y exclusivamente en
servir y servir a sus gobernados, a sus correligionarios, resulta que él ha
descubierto, ha inventado el agua hervida, el hoyo del queque, la rueda
cuadrada, la bala que dobla la esquina.
Como consecuencia del uso y abuso de la propaganda política,
en la agenda de la mayoría pensante, libertaria, democrática no figura leer,
ver o escuchar medios escritos, televisivos, radiofónicos gubernamentales, pseudo
gubernamentales o para gubernamentales, porque la programación está abordada,
rodeada, acosada, saturada de propaganda reiterativa, publicidad machacona,
insistente hasta el hartazgo sobre obras, dichos, hechos y pensamientos de los
Gobiernos y Gobernantes, hasta los programas informativos, los noticieros se
han convertido en espacios de propaganda disfrazada, maquillada de información,
de noticia. De igual manera, al navegar en la web, al visitar cualesquiera
páginas de la red, los espacios de propaganda de publicidad están saturados,
copados de anuncios políticos.
Se ha tornado escasa, hasta rara la propaganda, la
publicidad de fábricas, empresas, emprendimientos privados, medios no afines a
la línea, a la ideología de Gobiernos y Gobernantes, no sólo no reciben dádivas
publicitarias, sino que empresas o iniciativas privadas suelen ser presionadas,
chantajeadas, extorsionadas para no entregar publicidad a medios privados, independientes,
imparciales, asimismo, entes públicos de fiscalización, control y regulación acostumbran
a ahogarlos, acosarlos, hostigarlos, lo que puede ocasionarles la quiebra, la
ruina, su desaparición, es larga la fila de medios cerrados, quebrados,
desaparecidos o al final para sobrevivir prefieren, eligen, aceptan ser
cooptados, convertirse en serviles, en adscritos a la línea, a la ideología,
contrariamente cual hongos venenosos, ponzoñosos van apareciendo medios pseudo gubernamentales,
para gubernamentales que solo abundan en halagos, exageran en adulaciones, reproducen
zalamerías por cualquier obra, hecho o acción, todos financiados con fondos
públicos.
Probablemente, sería más digerible, asimilable, más
aceptable si la propaganda transmitida, impresa fuera absolutamente verdadera,
fehacientemente auténtica, lamentablemente gran parte es coreografiada,
diseñada, editada, muchas veces son medias verdades convertidas en absolutas,
inconcusas e irrefutables verdades, con circunloquios, frases hechas y
vaguedades tratan de suavizar la carga negativa de la gestión económica,
edulcoran la realidad. Aciertos que se tienen por la conjunción, por el
alineamiento de planetas, por el choque de estrellas son convertidos en logros
planificados, previamente diseñados, aires de prosperidad que se alcanzan por
la bonanza internacional son metamorfoseados, transfigurados en réditos de los
modelos económicos. Contrariamente, pérdidas, fallos, errores, desaciertos son
absolutamente negados, rotundamente rechazados, totalmente desmentidos o
achacados, endilgados, atribuidos a los opositores de turno.
Tristemente, lamentablemente, desafortunadamente en los países altamente subdesarrollados, con escasa inversión se siguen, se aplican rigurosamente, estrictamente las Reglas Inversamente Proporcionales:
“Menor Cantidad de Obras - Mayor Volumen de
Propaganda”
“Deficiencia en la Gestión – Excelencia en la Publicidad”.
Toda
propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los
individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer,
más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de
las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad
para olvidar.
Principio de la vulgarización de J.P. Goebbels.
José Camargo










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