“Hay
gente que piensa que el fútbol es un asunto de vida o muerte. A mí no me gusta
esa actitud. Puedo asegurarles que es mucho más serio que eso.”
Bill Shankly
Se está muriendo……….., se está muriendo…….,
exclamaba, gritaba insistente y dramáticamente el periodista deportivo cortando
abruptamente el relato de un anodino, soporífero, lento partido de fútbol del
campeonato profesional boliviano, luego que un jugador del equipo que ganaba,
tuvo un contacto fortuito con un rival. Realmente se lo veía mal, se revolcaba
de izquierda a derecha de derecha a izquierda, cinco, seis vueltas por vez, su
rostro reflejaba, transmitía una verdadera angustia, gemía, se quejaba de
dolor, los rivales principalmente el supuesto infractor, no salían de su
asombro al ver las muecas de dolor, pero si apenas lo he tocado argumentaba el
jugador al árbitro y sus compañeros corroboraban ese hecho, contrariamente los
compañeros del lesionado, prácticamente pedían la presencia de un sacerdote
para que le de la extrema unción, ya se veían velándolo y sus rostros denotaban
que estaban compungidos y exigían el máximo castigo posible al infractor. Luego
de hostigar y atosigar al árbitro, sus compañeros lograron que el árbitro amoneste
al infractor e instruya el ingreso a la cancha del ataúd, perdón de la camilla
para retirar al jugador que se lo veía al borde de la muerte.
Pero, cual Lázaro de Betania, no bien cruzó la línea
demarcatoria del campo de juego y rociada la “lesión” con el spray milagroso el
jugador revivió, volvió a la vida y reingreso con más bríos a la cancha, cuanto
tiempo estuvo al “borde de la muerte”, pues aquel tiempo que su dramática
actuación le posibilitaba “ganar/perder”. Estas escenas de muertes momentáneas
y rápidas resurrecciones, se dan cuatro o cinco veces por partido y coincidente
y repetidamente lo sufren única y exclusivamente jugadores del equipo que se ve
favorecido con el marcador del partido. Entre los mejores exponentes de esta
“estrategia futbolística” se encuentran los arqueros, muchos podrían ser
merecedores de premios de las academias de artes escénicas. Lamentablemente
ganar/perder el tiempo en el fútbol, como mejor se entienda, no está penalizado
es una estrategia, para muchos un estilo de juego, lo malo, lo criticable, lo
deplorable es fingir lesiones, quizá la mejor forma de ganar/perder el tiempo
sea el tiki taka, pero nuestros jugadores no están capacitados para ese estilo
de juego, que se basa en precisión y velocidad.
Más allá de la ironía, la perversa, viciosa,
retorcida costumbre de perder/ganar tiempo fingiendo lesiones, es uno de los
seis típicos males del fútbol boliviano: i) ganar/perder tiempo fingiendo
lesiones; ii) juego excesiva y exageradamente lento y previsible; iii) mala
preparación física, psicológica y mental; iv) inobservancia táctica,
estratégica; v) mala educación, irrespeto para con los árbitros; vi)
indisciplina, desorden en la vida privada.
Estos males nos persiguen hace muchos años y no se
los puede erradicar y muchas veces son alentados, motivados por directores
técnicos, dirigentes, quizá por ese motivo a nivel internacional, nuestro fútbol
es mal visto y nuestros jugadores rara vez son requeridos, tentados a jugar en
equipos de otros países. Fútbol mediocre es lo menos penoso con lo que nos
catalogan, fútbol prehistórico, cavernícola es quizá lo más común.
Pensar, creer, pretender que estos grandes males
desaparecerán, se desvanecerán, se esfumaran de un campeonato a otro, sería una
falsa aspiración, denodada ilusión, inocente fantasía, porque la mejora, la
superación es parte de procesos largos, tediosos, quizá costosos y eso no gusta
a dirigentes, a hinchas que tienen una visión exitista, cortoplacista.
Pero, si el jugador, los jugadores por voluntad
propia, dejaran de fingir, de disimular lesiones para ganar/perder tiempo
desoyendo, desobedeciendo instrucciones, órdenes así estas provengan de sus
compañeros, del cuerpo técnico o de los dirigentes, sería un comenzar a renacer
de nuestro fútbol.
"En esta vida no te perdonan si dejas de ganar, y te
odian si ganas siempre"
Jorge Valdano, ex futbolista y ex entrenador
José
Camargo T.






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