Cuando un niño juega, lo hace con una total y absoluta
seriedad y responsabilidad que ya quisieran los mayores alcanzar, siquiera
imitar o al menos asemejar en su diario accionar.
Fui niño y disfruté ser niño, vestí pantalones cortos,
los casuales con chompa, camisa o polera y los formales necesariamente con saco
y corbata gatito o michi, el pantalón corto era el símbolo de mi niñez, viví
por épocas con mi madre, con mi padre y con unos tíos, al final donde viví fui muy
feliz.
Hoy, que ya soy mayor, esposo y padre, con hijas
profesionales, vienen a mí gratos recuerdos de mis travesuras y aventuras en
pantalones cortos que me propuse compartir con quien se anime a leer estas
pequeñas pero hermosas historietas, todas infinita y profundamente reales, sin
retoques, eso sí, muchas sin nombres, pues se escondieron en los laberintos y
entramados cerebrales
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