El
Inútil es Incapaz de Reconocer su Ineptitud, de Evidenciar su Ineficacia.
Críspulo
Abundio
Soy culpable, lo siento, reconozco que, como muchos
voté por el Negro Arias, porque nunca voté ni votaría por un candidato del masismo,
arcismo, evismo, androniquismo, choquehuanquismo o cualquier corriente
desgajada del primero, pensando que lo haría bien, que sería buen alcalde, es
municipalista me dije y quizá todos pensaron de igual manera, craso error,
terrible equivocación, resultó un municipalista teórico, de escritorio, al
Negro el cargo le quedó grande, demasiado grande.
La ciudad se nos cae a pedazos, su obra estrella una
inútil ciclovía en la zona Sur, convertida en área ornamental, en paisaje
citadino. Durante los dos primeros años de la gestión del Negro Arias no se
notaba la ineptitud y mediocridad de su equipo, porque la ciudad aún se movía,
aún se defendía con la inercia de la anterior gestión que, sin ser excelente,
ni brillante, contaba con la experiencia de haberla administrada por más de
diez años, las últimas dos temporadas de lluvias resultaron más que suficientes
para desenmascarar, develar una verdad que muchos no querían aceptar, en la
Alcaldía se había apoltronado, enquistado la ineptitud, la incapacidad.
Si en esta gestión hubiéramos afrontado un evento
como el ocurrido el diecinueve de febrero de dos mil dos, estaríamos fritos,
jotas, porque la Alcaldía no tiene mecanismos ni sistemas de alerta temprana,
ni la capacidad de respuesta pronta ni oportuna, no sólo por la crisis de los
combustibles o la falta de recursos ni de dólares, sino por la escasa, nula planeación,
logística, previsión, capacidad.
La ciudad está castigada, condenada no se ven obras
que mejoren la calidad de vida, al contrario, vemos más y más vendedores que se
han ido adueñando de espacios urbanos, aceras, calzadas, en casi todos los
barrios sin que autoridad alguna pueda restringir, prohibir dicho
avasallamiento. Loteadores y delincuentes, disfrazados de gente necesitada,
confabulados con funcionarios municipales se adueñan de áreas verdes, terrenos
públicos y privados, para luego venderlos al mejor postor. Asombrosa y
subrepticiamente se autorizan construcciones en zonas rojas de altísimo riesgo
geológico, que con el más leve chubasco, se producen deslizamientos, los
terrenos ceden y las construcciones se desmoronan. De forma casi inmediata,
automática se autorizan sin condicionamientos ni requisitos que más y más
minibuses, carries ingresen a operar en el servicio público, atestando,
abarrotando nuestra desvencijada, deteriorada, ahuecada infraestructura vial,
los innumerables baches, huecos ya forman parte del paisaje vial, aun así para
los peatones resulta menos “peligroso” circular por las calzadas que por las
aceras; puesto que, gran parte de éstas, están tomadas por constructores,
vendedores, trabajadores o definitivamente son intransitables.
Más allá de pintar calzadas, con señalización
horizontal y colocar bolardos o balizas para separar carriles que, en muchos
casos atoran el tráfico, disminuyen la capacidad vial, principalmente en la
zona Sur, donde se ha ejecutado la obra maestra de esta gestión, la ciclovía
que ha recibido el repudio, el rechazo de la comunidad sureña, que no se opone
a que la ciudad cuente con este tipo de infraestructura, pero vías exclusivas
para bicicletas, patinetas, etc., deben implementarse en zonas con bajo volumen
vehicular, porque son más que suficientes los problemas que confronta, que tiene
la ciudad de La Paz por su topografía y configuración urbana laberíntica para
añadirle uno que le reduce su inocultable y tangible escasa capacidad vial.
Si nuestras vías, antes de la gestión del Negro eran
deficientes y saturadas, la falta de mantenimiento y el deterioro que ocasionan
las lluvias están reduciendo a niveles críticos las condiciones de la
infraestructura vial, afectando negativamente la oferta vial que se necesita
para atender satisfactoriamente, adecuadamente la explosiva y creciente demanda
porque, no sólo en horas de alto tráfico el sistema se satura, colapsa, ahora cualquier
hora se ha vuelto crítica.
Las autoridades urbanas, tranquilas, relajadas,
cómodamente sentadas en sus vehículos con chofer, totalmente ensimismados o
detrás de sus celulares leyendo sus redes sociales recorren las vías sin
percibir, sin apreciar, sin sentir la magnitud del caos vehicular, sólo
instruyen que los lleven de prisa, no enfrentan las jaurías de radiotaxis, las
manadas de trufis, las piaras de minibuses, las recuas de buses o la majada de
autos oficiales que rompen cualquier norma de tráfico, en fin, llegan a sus
destinos sin haber librado una batalla vehicular ni tenido que esquivar fallas
y defectos viales.
Con suma preocupación y mucha desconsolación,
apreciamos que no hay políticas, menos planes o programas que nos permitan
augurar, vislumbrar que se pretende sino resolver al menos mitigar la caótica
situación de nuestra castigada y atormentada ciudad. Negro estás fallando.
En esta
vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la
mediocridad les cae encima.
Joseph
Heller (1923-1999) Escritor norteamericano.








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