Que Alguien le Haga Entender

 

“Nunca es tan terco el obstinado, como cuando mantiene una creencia equivocada.”

Samuel Butler

 


Entendemos la dificultad de encontrar una persona que, frente a frente, face to face le haga entender, le deje en claro al Evo que su tiempo ya pasó, ya fue, ya era. No es difícil constatar, apreciar que, una mayoría de la población desaprueba, reprocha su accionar y comportamiento durante su gobierno y mucho más en este último periodo, según él preelectoral, esto ha generado tal grado de animadversión y vergüenza que con seguridad forma parte del ranking de las personas menos aceptadas, en compañía de sus más estrechos e incondicionales lambiscones, una lista que, por suerte cada vez es más corta.




Y este rechazo, no es por su color de piel, mucho menos racial, como él quiere hacer creer y se victimiza constantemente, ni por su mal hablar o su deficiencia en la lectura, menos por su extrema soberbia o su supina ignorancia, tampoco por su agravada misoginia o su inocultable machismo, ni siquiera por las más que pésimas, discrecionales y prebendales gestiones de gobierno, ni por el desastroso e irreversible manejo y explotación de nuestro principal recurso natural, sino por sus in-morales inclinaciones sexuales, su extrema terquedad, su necia tozudez.




Hasta a un niño caprichoso, malcriado y engreído, luego de unas rabietas y pataleos se le hace entender que esto o aquello que insistentemente quiere, no es para él y desiste de pedirlo. Pero, Evo no, no quiere entender o sus adictos no quieren que entienda, resulta sumamente frustrante y extremadamente agotador ver, escuchar lo necio y terco que es, al insistir, al empecinarse en no aceptar que no puede ser candidato, que no puede postular en la próxima o en futuras Elecciones Presidenciales, así sea por el movimiento “Cocaleros Siempre Marchando” o por el “Frente Unidos por la Blanca”. Su inhabilitación más allá de ser legal, legítima y constitucional, es a todas luces ética y moral; sin embargo, el Evo descarada y cínicamente no asume, no reconoce que su in-moral-idad sea un factor “determinante” para que la mayoría de la población no esté de acuerdo o no apoye su postulación, mucho menos su retorno a la primera magistratura.




Esa inconcebible terquedad, obtusa necedad surgió, se originó cuando sus más cercanos lisonjeros, para cumplir, para satisfacer sus más oscuros y aviesos propósitos que les permitieron transformar su precariedad económica en miseria espiritual, en indigencia moral, le hicieron creer que era un enviado mesiánico, el elegido, el verdadero y único sucesor de Manco Kapac y Tupak Katari, que debía gobernar quinientos años, que si no era elegido el Sol se iba a esconder y la Luna se iba a escapar, fueron muy lejos cuando en una sorprendente, pero ridícula y burlesca parodia lo entronizaron, lo coronaron en las históricas ruinas de nuestros antepasados. Sin prisa, pero sin pausa, fueron atendiendo, obedeciendo cualquier fantasía, capricho o antojo que se le venía en gana o se le ocurría sea moral, legal, in-moral o ilegal no importaba, al final sus abogados estaban para arreglarlo, para eso habían estudiado.




Para los adulones y vivarachos, lo mejor era tenerlo lejos de la sede de gobierno, por eso le programaban viajes diariamente, si era posible a los lugares más recónditos, a título de “Evo exigen tu presencia” o debes inaugurar un cordón de acera en Huaylla Marka o un atajadito en el Ayllu Jila.




Hipócritamente o quizá astutamente, quiso recoger el descontento social por la crítica situación actual, para disfrazar sus demandas y ambiciones personales, pero fracasó rotundamente, no pudo sumar adherentes, más allá de la gente pagada o sindicalmente obligada. Al final, ni el estruendoso fracaso de la marcha que ordenó y supuestamente emprendió de Caracollo a La Paz, mucho menos el inútil, abusivo y criminal bloqueo de carreteras que obligó a mantener por veinticuatro días, le sirvieron para alcanzar sus oscuros propósitos, los únicos y tangibles logros, fueron asfixiar y sitiar a una ciudad y perjudicar a todo el País, pero ni esas derrotas políticas lograron convencerlo que estaba en un camino errado, que su insistencia y necedad eran objeto de desaprobación.




Sus supuestos principios y consecuencia ideológica, han quedado desenmascarados, destrozados cuando afirmó “Participaré en las elecciones de 2025 con sigla prestada o regalada (sic)”, ese anuncio demuestra que al Evo lo único que le importa es participar, candidatear sea como fuere, sin que le preocupen o inquieten los principios o la línea ideológica de la sigla del partido, movimiento, coalición que le presten o regalen.




Que triste es ver el camino de desesperación, de ira que transita el Evo por su ambición y tozudes, para calmar su ansiedad, su vanidad no pasa un día sin que sus acólitos le hagan nombrar, proponer, postular como el único, el verdadero, el auténtico candidato a las elecciones 2025, En tanto, atrincherado, acorralado, Evo ordena y sus bufones obedecen como lo hicieron en sus gestiones gubernamentales “metiéndole nomás”, esperando que los abogados arreglen y le dejen postular.


 

“A los únicos lobos que debemos temer son aquellos que llevan piel humana puesta”.

George R.R. Martin

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