Y FUERON LLEGANDO UNO A UNO

 

Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír

Anónimo.


 Cuando nos enteramos, cuando tomamos conocimiento y principalmente conciencia de los sucesos que se iban a desencadenar, la fecha, el día “D” se sentía, se veía, sonaba distante, lejano; embargándonos una sensación similar, análoga a la vivida cuando viste la luz, cuan alejado, cuan remoto se veía el día que ibas a pronunciar tus primeras palabras, dar tus primeros pasos, comenzar a valerte por ti misma y parecía muchísimo más distante el día que ibas a ingresar a preescolar, salir bachiller, obtener tu título profesional o el día que decidieses dejar el hogar familiar.



Y esos días fueron llegando uno a uno, paso a paso, gradualmente, paulatinamente, cada uno a su tiempo sin poder alguno, ni fuerza celestial o terrenal que pueda parar, frenar, detener el tiempo para seguir disfrutando de cada una de esas incomparables, inéditas etapas y los gratos, alegres, inolvidables momentos que iban encerrando cada una de esas experiencias.



Es innegable, irrefutable, indiscutible que, tu transitar de bebé a niña, tu recorrer de niña a mujer, sólo trajeron consigo orgullo sano, satisfacciones y felicidad delicadamente construidos con recuerdos imborrables, cuidadosamente forjados con experiencias memorables, finamente edificados con instantes trascendentales. Es verdad, no podemos negar que, al anoticiarnos, enterarnos nos hemos visto embargados por un enredo de emociones, hemos estado sometidos a una fuerte, a una severa turbulencia emocional, nuestros sentimientos se vieron intensamente, fuertemente encontrados que vagaban, deambulaban erráticamente, entre la tristeza y la alegría, la pesadumbre y el júbilo, entre las lágrimas y las sonrisas, pero todo ese barullo, ese desorden sentimental recalaba en el deseo, en el anhelo, en la pretensión de dicha, bienestar, felicidad.



Habrá un vacío en los espacios físicos donde fuiste dejando tus pasos, marcando tus huellas, ensayando tu pasión el baile, habrá un vacío en nuestros corazones donde están labrados, esculpidos tu amor, tus sonrisas, tus triunfos, tus travesuras, tus alegrías, tus rabietas, tus penas, tus lágrimas que, iremos llenando con los éxitos, los logros, los triunfos que con absoluta y plena seguridad y certeza conseguirán, alcanzarán en esta nueva etapa, en este nuevo nacer que emprenden, que inician con Pablo Emanuel y muy pronto con Luna Sofia, que extenderá, prolongará nuestra sangre y estirpe, pero principalmente traerá consigo alegría, dicha, felicidad y nuevas travesuras, nuevas experiencias, iniciando esos maravillosos, grandiosos y benditos ciclos que encierra la vida. Es por eso que, ni hoy ni mañana caben los lamentos, la tristeza, sólo deben reinar la esperanza, la alegría, el júbilo y la dicha.



No es un adiós, ni una despedida, es un hasta luego, un hasta más tarde, pues la distancia no separará nuestras paredes, sólo las extenderá, las ampliará. Te amamos y te amaremos hijita mía, como te hemos amado desde que supimos que llegarías a alegrar nuestras vidas, a completar nuestra felicidad, como amas a Luna Sofía desde que supiste que serías mamá y que llegaría a alegrar vuestras vidas, a consolidar vuestra familia, como también la nuestra y la familia de Pablo Emanuel.





John José Camargo Torrez

Dedicado con amor a

Daira Ismenia Camargo Rocha

01 de septiembre de 2022

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