Cuando la vida
te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para
reír
Anónimo.
Y esos días fueron llegando uno a uno, paso a paso,
gradualmente, paulatinamente, cada uno a su tiempo sin poder alguno, ni fuerza celestial
o terrenal que pueda parar, frenar, detener el tiempo para seguir disfrutando
de cada una de esas incomparables, inéditas etapas y los gratos, alegres,
inolvidables momentos que iban encerrando cada una de esas experiencias.
Es innegable, irrefutable, indiscutible que, tu transitar
de bebé a niña, tu recorrer de niña a mujer, sólo trajeron consigo orgullo sano,
satisfacciones y felicidad delicadamente construidos con recuerdos imborrables,
cuidadosamente forjados con experiencias memorables, finamente edificados con instantes
trascendentales. Es verdad, no podemos negar que, al anoticiarnos, enterarnos
nos hemos visto embargados por un enredo de emociones, hemos estado sometidos a
una fuerte, a una severa turbulencia emocional, nuestros sentimientos se vieron
intensamente, fuertemente encontrados que vagaban, deambulaban erráticamente,
entre la tristeza y la alegría, la pesadumbre y el júbilo, entre las lágrimas y
las sonrisas, pero todo ese barullo, ese desorden sentimental recalaba en el
deseo, en el anhelo, en la pretensión de dicha, bienestar, felicidad.
Habrá un vacío en los espacios físicos donde fuiste
dejando tus pasos, marcando tus huellas, ensayando tu pasión el baile, habrá un
vacío en nuestros corazones donde están labrados, esculpidos tu amor, tus sonrisas,
tus triunfos, tus travesuras, tus alegrías, tus rabietas, tus penas, tus lágrimas
que, iremos llenando con los éxitos, los logros, los triunfos que con absoluta
y plena seguridad y certeza conseguirán, alcanzarán en esta nueva etapa, en este
nuevo nacer que emprenden, que inician con Pablo Emanuel y muy pronto con Luna
Sofia, que extenderá, prolongará nuestra sangre y estirpe, pero principalmente
traerá consigo alegría, dicha, felicidad y nuevas travesuras, nuevas experiencias,
iniciando esos maravillosos, grandiosos y benditos ciclos que encierra la vida.
Es por eso que, ni hoy ni mañana caben los lamentos, la tristeza, sólo deben
reinar la esperanza, la alegría, el júbilo y la dicha.
No es un adiós, ni una despedida, es un hasta luego,
un hasta más tarde, pues la distancia no separará nuestras paredes, sólo las extenderá,
las ampliará. Te amamos y te amaremos hijita mía, como te hemos amado desde que
supimos que llegarías a alegrar nuestras vidas, a completar nuestra felicidad,
como amas a Luna Sofía desde que supiste que serías mamá y que llegaría a alegrar
vuestras vidas, a consolidar vuestra familia, como también la nuestra y la
familia de Pablo Emanuel.
John José Camargo Torrez
Dedicado con amor a
Daira Ismenia Camargo Rocha
01 de septiembre de 2022







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