03. (Des)venturas Urbanas: No Estamos en el Ranking de Los Peores Conductores

 La empresa especializada en seguros automovilísticos Compare The Market, ha elaborado el ranking mundial de peores y mejores conductores del mundo. Sin sorpresa, el primer lugar de los peores conductores lo ocupa un país asiático Tailandia, igual sin mucha extrañeza es seguido por un país latinoamericano Perú y entre los diez peores figuran dos países sudamericanos y dos norteamericanos Argentina (6º), Estados Unidos (7º), Canadá (8º) y Brasil (10º). En la antípoda, en la lista de los diez mejores conductores del mundo encontramos, casi de forma natural y lógica que Japón ocupa el honroso, respetable y meritorio primer lugar; así como, ocho países de Europa y Singapur en el noveno.




¿Y nosotros?, no es que seamos la joya de la familia, contrariamente siempre elogiamos, hasta admiramos la educación vial de peatones y conductores de países limítrofes y allende las fronteras, entonces porque no figuramos en la deshonrosa lista de los peores conductores. Lamentablemente, no hemos sido incluidos en el bochornoso top ten de los peores, porque no hemos formado parte del Estudio de Compare The Market, prácticamente fuimos ignorados, ninguneados, caso contrario, a ciencia cierta desplazaríamos a muchos países y con seguridad estaríamos en el top ten y hasta en el podio disputándole al Perú su vergonzoso, humillante segundo puesto.




Elaborando rankings propios, geográficamente encontraríamos que en el podio de los peores figurarían conductores de Santa Cruz de la Sierra, El Alto y Cochabamba, es tan escasa la diferencia que virtualmente habría un empate técnico entre conductores de El Alto y Santa Cruz de la Sierra. Por tipo de conductores, los más agresivos, nuevamente se disputarían el primer lugar conductores de Santa Cruz de la Sierra y El Alto. De los conductores irrespetuosos, El Alto sin lugar a dudas alberga a la mayor cantidad, no sólo les importa un bledo cumplir, respetar las normas y señales de control de tráfico, sino que son sumamente groseros, extremadamente desconsiderados, descorteces y mucho, muy maleducados, los conductores de El Alto recibirían similar calificación si se evaluaría la limpieza y el mantenimiento del vehículo.




Por tipo de vehículo que conducen en el podio encontraríamos que el detestable, bochornoso primer lugar lo ocuparían conductores de radiotaxis, en el segundo los de minibuses y luego los conductores de trufis, con escasa diferencia encontraríamos a los choferes de micros, colectivos y de vehículos de instituciones públicas, principalmente de Ministerios en La Paz. Es evidente que en cada segmento hay excepciones, pero estas son tan raras, que su número llega a ser irrelevante.




El número de radiotaxis legales e ilegales ha superado significativamente a los clásicos y comunes taxis, ese crecimiento explosivo ha generado una competencia interna, por la que colman, saturan las vías urbanas, sin pasajeros circulan a velocidades asombrosamente reducidas, son sumamente lentos, prácticamente pasean la ciudad buscando, pescando clientes, cuando están con pasajeros se vuelven motorizados desaprensivamente raudos, veloces que agilizan su transitar para “deshacerse” del pasajero y comenzar una nueva búsqueda, un nuevo ciclo, en ese recorrer incumplen normas, señales viales, invaden carriles, zigzaguean, otro factor censurable, reprochable, descalificable de los choferes de radiotaxis es la tarifa por viaje, sin regulación ni control alguno cobran a su gusto y criterio, en fin, tienen por demás justificado ser medalla de oro de los peores conductores.




En general, todo vehículo que transporta pasajeros, exceptuando los de transporte municipal (Puma Katari en La paz) tiene similar actitud, pasean la ciudad cuando están con pocos o sin pasajeros y agilizan, aceleran su circulación si están llenos u otros vehículos compiten con ellos en la pesca de pasajeros.




Los conductores de instituciones públicas, se hallarían en el top cinco de los peores conductores porque consideran que, por el hecho de transportar a una “autoridad” y con poner en el techo del motorizado un sombrero centellante pueden exceder la velocidad de circulación, invadir carril, romper, sobrepasar cualquier norma o señal de tránsito y que los otros vehículos obligatoriamente deben darles paso. La norma clara y específicamente estipula que el auto del presidente y las ambulancias son los únicos vehículos que excepcionalmente tienen prioridad de circulación. Pero, los choferes de vehículos que transportan funcionarios públicos, atizados, impulsados, acatando ordenes de sus jefes ignoran estipulaciones normativas y emprenden su raudo transitar demoliendo, quebrantando a su paso toda norma y señalización vial.




Si se evalúa la forma de conducir, prácticamente todo conductor de vehículo particular, privado, público, estatal, etc., ha quebrantado, desobedecido, incumplido normas y señales de control vial. En general, el conductor boliviano es desaprensivo, imprudente, temerario, intolerante e impaciente, notable cultor de la viveza criolla. Lamentablemente los programas o campañas de control de tránsito son esporádicas, ocasionales y únicamente suelen ejecutarse cuando se suscita, sucede o acontece un siniestro, un accidente de tránsito, pero al poco tiempo desaparecen y todo vuelve a la más absoluta, total informalidad.




La penalización de contravenciones o infracciones está sujeta a la discrecionalidad, criterio y ambición del controlador y al poder económico o político que posee el infractor. Conducir en estado de ebriedad sigue la misma regla, será amplia y vehementemente justificada su embriaguez, exoneración, su exculpación si tiene poder económico o político, por más que el infractor no se pueda ni mantener de pie.




No es que no estemos entre los peores conductores, lo cierto es que, simplemente no nos han tomado en cuenta.




José Camargo T.

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