PROTERVIANO CORRUPTELO
HISTORIETA FICCIONAL
LLENA DE CORRUPCION
Los hechos y personajes son
absolutamente imaginarios
Cualquier semejanza con la
realidad, es responsabilidad de la realidad, que se esfuerza, se empeña en superar
a la ficción
El Escribidor
Mayo de 2023
PRIMERA PARTE
LOS PADRES DE CORRUPTELO
Ama a tus padres si son justos; si no lo son,
sopórtalos.
Publio Siro
El papá de Proterviano Corruptelo ya no recuerda
desde cuando trabaja en una oficina pública alta, extremadamente burocrática,
si los jefes querían que algún trámite demore, se entrepapele o se extravíe, lo
buscaban a él, con absoluta certeza conseguían el éxito esperado y lo más
importante, el culpable. Era un burócrata de hábitos, costumbres arraigadas, de
lunes a viernes distribuía su faena matinal entre la lectura detallada,
minuciosa de los periódicos matutinos, el café, la merienda y el tiempo que le
restaba dedicaba a atender al público solicitante de sus servicios que, a pesar
del tiempo transcurrido aún lo estresaba sobremanera, esa rutina laboral
continuaba sin muchas variaciones por las tardes, parando labores tradicionalmente
a la hora del té. Para liberarse del estrés y cansancio burocráticos que le
producía la semana laboral, se iba a distender, a despejar, a relajar sagrada, habitualmente
cada viernes en el boliche de la esquina junto a sus pares, boliche que, por la
alta afluencia, asistencia de tecnócratas, burócratas de oficinas similares, no
solía reservar mesas, así que cada viernes sorteaban a quien “camuflarían” para
que pueda escabullirse, escaparse e ir a "reservar, guardar" una
buena mesa.
SEGUNDA PARTE
EDUCACIÓN E INCLINACIONES
DE CORRUPTELO
No hay escuela igual que un hogar decente y no hay
maestro igual a un padre virtuoso
Mahatma Gandhi
Proterviano Corruptelo era el primogénito de los cuatro
hijos que tuvo la pareja, le seguían Cayetana Celedonia, Elpidio Febronio y la
menor Melitonia Petronila. De su niñez y adolescencia le quedan gratos e
imborrables recuerdos, si bien no era el más respetuoso, disciplinado,
solidario ni cortés, era de lejos el más inteligente, avispado, charlatán, parlanchín
y sus padres viendo esas dotes le auguraban un futuro profesional exitoso, próspero,
la madre soñaba y se veía en la graduación del Señor Ingeniero o del Doctor Corruptelo,
lo que esperaban que cambiase, mejorase era esa extrema, suprema e inocultable pereza,
flojera que le caracterizaba y dominaba.
Copiando, chanchullando terminó, concluyó su etapa
estudiantil, colegial, salió bachiller, luego de una pomposa fiesta de
graduación, sus padres le hicieron una fastuosa, imponente fiesta donde su
padre todo orgulloso, alegre, satisfecho, no escatimó en gastos, dos orquestas y
un conjunto musical de renombre internacional ambientaron, amenizaron los dos
días que duró el festejo.
La decisión de Corruptelo no era intempestiva, ni repentina,
una tarde fortuita, casual, accidentalmente encontró una papeleta de pago de su
padre, le desconcertó, le turbó que ganara tan poco, la cifra no coincidía con
los gastos familiares, sólo la mensualidad de los colegios sobrepasaba la
remuneración mensual, igual que su madre sumó, restó y dedujo, infirió de donde
provenía el monto adicional, como era holgazán, flojo, perezoso decidió no
estudiar una carrera, prefería seguir los exitosos pasos de su Padre, quien no
se había molestado en profesionalizarse y lo veía como un triunfador.
Con el producto de sus trapisondas y triquiñuelas adolescentes,
altamente productivas, rentables Proterviano adquirió dos elegantes, formales y
por demás costosos trajes de vestir, corbatas, camisas labradas y zapatos, todo
de marca, quería impactar, impresionar en su primer día de trabajo, no le
importaba que iba a ser uno de los Mensajeros de una oficina altamente
burocrática, se creía y estaba seguro de ser y saber mucho más que un Mensajero.
TERCERA PARTE
ASCENSO Y ÉXITO DE
CORRUPTELO
El éxito depende de la preparación previa, y sin
ella seguro que llega el fracaso
Confucio
El primer día, se presentó puntual, elegante, serio
al trabajo y como había esperado, presentido, impresionó, impactó a jefes,
burócratas y pares, cautivó, enamoró al plantel femenino, contradiciendo su
conducta, su comportamiento hogareño, era disciplinado, diligente, educado y
sumiso, por ello no extrañó que, transcurridos los tres primeros meses fuera
ratificado en su cargo de mensajero, dada su vanidad, engreimiento Corruptelo usaba
para sus fines un título más pomposo, pretencioso “Administrador Encargado del
Transporte, Despacho y Recepción de Trámites”, festejó su confirmación como si
hubiera ganado una copa mundial.
Por su sagacidad, visión de futuro rápidamente
deshilvanó, descifró los atajos y vericuetos burocráticos que le permitirían obtener
ganancias más allá de su sueldo; a la par fue descubriendo, identificando a
quienes manejaban esa maquinaria finamente aceitada, una cadena, una estructura
sumamente compleja, pero altamente eficiente, fundamentalmente discreta y considerablemente
rentable, no le sorprendía que el líder sea un empleado de cargo inferior, pues
secretarias, mensajeros, porteros, auxiliares eran quienes circulaban por todas
las oficinas sin levantar sospechas de hacer cosas ilícitas. Ese día dejó de
ser sumiso, por estrategia, por convenir a sus intereses continuó siendo
disciplinado, educado y diligente, pero dejó de ver con respeto a los jefes que
formaban parte de la estructura o que recibían un porcentaje de los importantes
ingresos que generaba esa maquinaria.
Su Oficina era estratégica e importante, sumamente
disputada y apetecida por los ingresos extraordinarios que se podían generar,
Corruptelo no se cansaba de agradecer a su padre por haber logrado acomodarlo
en tan rentable empleo. Por su carácter, viveza y astucia no pasó mucho tiempo
para que sea reconocido como el líder de la oscura organización, ese “ascenso”
fue recibido con naturalidad, hasta complacencia y satisfacción por todos los
miembros. Plenamente empoderado, en su nuevo puesto, modificó algunas “tarifas de
gestión” subiendo, incrementando de las importantes, reduciendo, rebajando de las
irrelevantes, con esos cambios los ingresos subieron considerablemente.
El dinero fácil comenzó a incrementar sus cuentas,
convirtiéndolo en cliente VIP no sólo de entidades bancarias, sino de
concesionarias de autos, tiendas de ropa exclusiva, líneas aéreas, restaurantes,
pubs y de clubes privados exclusivos para hombres, comenzó a gozar de
privilegios, prerrogativas en su trabajo, podía faltar dos, tres días y nadie
decía nada, lo tapaban, socapaban, encubrían, si alguien observaba u objetaba,
“está en comisión”, era la justificación, la explicación que jefes, secretarias
y burócratas manejaban, le temían, en realidad tenían miedo quedarse sin su
parte o que les reduzca su porcentaje. Las ausencias se debían, obedecían a
viajes de fin de semana generalmente a playas paradisiacas que frecuente,
habitualmente solían prolongarse hasta el primer o segundo día hábil de la
semana, disfrutando del amor y la compañía de la novia de turno o porque
disfrutaba de francachelas, de juergas durante tres, cuatro días continuos o
cuando se encerraba varios días en clubes privados rodeado de hermosas damas de
la noche, superando sin saberlo las sencillas francachelas de su padre, por su
astucia y estrategia, en sus juergas y encerronas siempre estaba acompañado de
jefes y autoridades.
Con el paso del tiempo fue coleccionando novias y
autos, se independizó del hogar paterno y adquirió una casa en un barrio
privado, por su codicia y voracidad se creía merecedor, digno de mucho más,
encontraba incompatibles su inteligencia, su cargo y su nuevo estatus económico
que, socialmente le hizo escalar. Ser jefe, ser autoridad comenzó a dar vueltas
en su cabeza, para ello, como siempre, emplearía caminos, sendas lícitas o
ilícitas, discretamente, sigilosamente, sutilmente investigaba, averiguaba que
requisitos debía cumplir para ser jefe, una y otra vez constató, confirmó que
había un único y exclusivo camino, …….. ser político.
CUARTA PARTE
CAIDA Y DETENCION DE
CORRUPTELO
Cada caída le enseña al hombre algo que necesitaba
aprender.
Charles Dickens
No causaba sorpresa que su afinidad, ideología
política sea altamente variable, volátil, voluble extrañamente siempre coincidía,
concordaba con la que profesaban, abrazaban los gobernantes de turno. Esa
maleabilidad, flexibilidad, elasticidad política le permitió conservarse en su
cargo y en su puesto los últimos veinticinco años; le resultaba sumamente fácil
adscribirse, adoptar, jurar al partido que gobernaba. Dada esa fama, su familia,
amigos, cercanos y conocidos a Corruptelo le decían “Auto Parqueando”, a veces un
poco a la derecha, ahora a la izquierda, un poco más a la izquierda, un poco al
centro, más a la derecha, en fin, altamente maniobrable su ideología política. Para
confort, tranquilidad de su inmutable, impenetrable conciencia, los últimos
quinquenios se mantuvo fiel y leal a una única línea ideológica, desde que
comenzó esa etapa, se sentía dichoso, gozoso, sin tomarle mucho tiempo se dio
cuenta que era un pequeño pececillo en un mar de tiburones, por su astucia y
avasallante personalidad no le costó mucho convertirse en un tiburón,
prontamente lo nombraron jefe, como un reconocimiento a su oscuro liderazgo, a
su siniestra valía, su ascenso motivó que su negocio creciera duplicando,
triplicando en corto tiempo sus ingresos, de todos sus socios y de los adscritos,
a la par sus ausencias se tornaron más frecuentes y más prolongadas, pero
siempre cuidaba de invitar, de estar acompañado de un superior y como era su
costumbre de la novia de turno, cuando preguntaban por él, el Señor “Licenciado”
está de viaje oficial era la consabida respuesta. Debidamente consolidado en su
cargo, dirigiendo sin preocupación, sin sobresaltos su ilícito pero rentable
emprendimiento, planificaba, proyectaba ampliarlo, diversificarlo, su masiva
red de contactos, el poder que iba acumulando, el profundo conocimiento de las
debilidades y participación en el negocio de cada uno de sus asociados, le daba
una posición, situación envidiable, inmejorable y se veía, se sentía imparable,
intocable, inatacable.
Una mañana dominical, atónito, estupefacto,
sorprendido no creía lo que escuchaba, rápidamente tuvo que ocultar, encubrir,
esconder sus atuendos y banderas, retomó pensamientos y lenguaje liberal,
recordó ir “un poco a la derecha”, gracias a su maniobrabilidad de auto parqueando
su jefatura y negocio no se vieron afectados, rápidamente fue contactado y
mantuvo el mando de su unidad laboral y el liderazgo y dirección de su organización.
Así como él, otros miles se habían camuflado, mimetizado, se convirtieron en
liberales ortodoxos, más fundamentalistas que Adam Smith o John Locke, debido a
su fino instinto, a su astucia, presumía, presentía que ese periodo no iba a
durar mucho, que se armaba, se ensamblaba el retorno de la anterior línea
ideológica.
Fue así, no se equivocó, sus presentimientos fueron
correctos, acertados retornaron, pero no le incomodó, al contrario se sintió
muy tranquilo, reconfortado, sólo debería virar a la izquierda, volverían los
tiburones y eso le hacía avizorar un promisorio y esplendido futuro para su
negocio, por ello, pletórico de dicha y jubilo ofreció a los victoriosos, a los
triunfadores una fiesta bacanal donde abundaba deliciosa, exquisita comida, finas,
costosísimas bebidas y música tocada por grupos internacionales de reconocida
fama, con mucha nostalgia recordó la fiesta que su padre había ofrecido en su
honor, cuando salió bachiller.
No le sorprendió que los mimetizados, camuflados en
el liberalismo, en este nuevo periodo retomasen, demostrasen ser creyentes fervientes
de la ideología victoriosa.
Su sagaz y perspicaz instinto le alertaba que algo
no andaba bien, nuevamente empezó a tener malos y oscuros presentimientos, comenzó
a evidenciar, a corroborar disputas encubiertas entre bandos, facciones y por
primera vez, no sabía a cuál adherirse, no deducía cual ganaría, por ello no
dormía bien, permanecía varios días deprimido, desanimado, afligido. Si bien su
trabajo y su cargo eran secundarios, su organización era lo que más le importaba,
más le interesaba, había logrado convertirla en una maquinaria con engranajes
precisos y finamente aceitados que generaba mucho dinero, no le afectó mucho recibir
su memorándum de despido, “por reestructuración administrativa, prescindimos de
sus servicios”, se leía en el párrafo principal. Será una vacación un descanso,
luego accionaré algunas palancas, buscaré a algunos contactos y volveré se
decía y repetía, queriendo convencerse sin lograrlo.
Alguna vez escuchó a su abuelita materna decir “la
mala suerte nunca viene sola, le gusta andar en pareja” solía reírse, a pocos
días de su despido, comprobaba la veracidad de esa máxima al recibir una
notificación de aprehensión por delitos penales, se le inculpaba de Cohecho Pasivo
Propio, Incumplimiento de Deberes, Peculado, Encubrimiento, Malversación de
Fondos, Exacción, Concusión, Uso Indebido de Influencias, Legitimación de
Ganancias Ilícitas, un rosario, una sarta de argumentos justificaban la
aprehensión, le había llegado la noche. Es un mal sueño, una pesadilla, debo
despertar se repetía constantemente sin convencerse.
Acudió, recurrió a familiares, amigos, colegas, ex
compañeros de trabajo, nadie lo conocía, todos alegaban demencia,
desconocimiento, quienes habían comido de su mano, lo ignoraban, quienes habían
recibido sus dádivas, lo rechazaban. Sólo sus Padres, se sentían compungidos,
apesadumbrados, desconsolados, su padre había hablado con abogados e
investigadores y las acusaciones eran serias, fundamentadas, las probabilidades
de salir libre eran casi nulas, tenía toda la estructura jurídica y policial en su contra.
QUINTA PARTE
COMPUNCION DE CORRUPTELO
¿Crees que basta con decir lo siento? Y todo el
pasado, ¿puede remediarse?
Clark Gable
Su detención preventiva fue corta, breve, sus
asesores, abogados le aconsejaron que se acogiera a un juicio abreviado, lo
hizo, fue sentenciado a veinte años de prisión, le fueron incautados y
rematados todos sus bienes, intervenidas y expropiadas sus cuentas bancarias,
quedo en cero, en la vía, su casa, autos, bienes, novias, viajes, socios, amigos
eran sólo recuerdos, otrora dulces, hoy eran amargos, sombríos, deprimentes. Quizá,
esos fueron los detonantes, los desencadenantes para que estrenara, activara su
conciencia, no le fue bien, sintió repulsión, aversión, rechazo por su actuar,
vino a él el remordimiento, el arrepentimiento, la compunción.
Por ello, sus habilidades innatas, su sagacidad, su
astucia le sirvieron para pactar su tranquilidad y paz con los líderes, con los
tiburones de la penitenciaría en la que fue recluido, esta vez no quiso
convertirse en un tiburón, decidió ser un pececillo hasta que le toque dejar la
prisión, para ese entonces tendría setenta años.
Ya cumpliendo su castigo, no le interesaba, no le
preocupaba lo que hacía la legión, la multitud de socios, adscritos a los que
volvió ricos, adinerados, a muchos de ellos los veía en la tele, los escuchaba
en la radio declarar, discursar sobre su encomiable cruzada, su loable odisea,
su ardua lucha contra la corrupción. Reía, sonreía, ante el cinismo,
caradurismo, desfachatez.
En esta oportunidad, Corruptelo Proterviano no había
necesitado copiar, chanchullar para aprender la lección más dura que la vida le
había enseñado.



























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