06: El Sufrimiento Vial de Irpavi

El barrio de Irpavi (proviene del vocablo aymara Irpawi Río Torrentoso), nació bajo el cobijo, el influjo del Colegio Militar del Ejercito Gualberto Villaroel allá por el año 1941, debe su nombre al río que le limita al oeste y atraviesa de norte a sur, barrio otrora tranquilo que forma parte de la zona sur, zona a veces envidiada, otras vilipendiada, las más estigmatizada por fervorosos, apasionados políticos de izquierda que, no obstante vivir tranquila, cómoda y plácidamente en barrios de la zona sur denigran, desprestigian, desacreditan a la zona y a sus habitantes, para ganar adeptos de otras zonas y barrios paceños.


Hace treinta y cinco años Irpavi tenía un único y exclusivo acceso por el pequeño y angosto puente de la calle 12 de Calacoto, sorprendentemente al año dos mil veintidós su comunicación vial no ha mejorado mucho, pues ahora tiene dos accesos el puente de la calle 5 que atravesando el Río Irpavi le comunica con Bolognia y los puentes de ingreso y salida de las calles 13 y 12 de Calacoto, respectivamente. En casos de urgencia o bloqueos se deben utilizar las precarias, inseguras y empinadas vías que, a través de Irpavi II, le comunican con barrios de la ladera oeste de la ciudad y otra vía auxiliar que lo adentra en la zona sur, a través de Alto Irpavi.


Probablemente sus dos principales accesos hubieran bastado y sobrado para los más de diez mil habitantes de Irpavi y barrios contiguos, posteriores, pero justamente en el ingreso al Barrio están situadas las instalaciones del Colegio Militar, la Unidad Educativa del Ejército, la Escuela Militar de Ingeniería, del Mega Center y una estación del teleférico que, han trastocado, han trastornado y lamentablemente han convulsionado, perjudicado la fluidez y normal tránsito en su principal vía de acceso.

En horas matinales y del mediodía ingresar o salir del barrio se ha vuelto un suplicio, un tormento que, enfada, molesta, irrita a los vecinos debido, por una parte, a la desconsideración de padres de familia que poco les falta para ingresar con sus movilidades hasta las aulas de la Unidad Educativa para dejar o recoger a sus hijos y por otra los desaprensivos y amarretes visitantes del Mega Center que, por no pagar el costo del parqueo, estacionan sus vehículos en las vías de entrada y salida dejando un solo carril para los vecinos.

Transitar, los aproximadamente cuatrocientos metros de la estación del teleférico a la puerta de la Unidad Educativa, normalmente no excede el minuto y medio, pero en horas de ingreso y salida escolar, puede tomar hasta quince minutos, pero si hay un evento en el Mega Center o en el Colegio Militar el tiempo de recorrido puede llegar a duplicarse e incluso el tráfico suele llegar a estancarse, paralizarse por varios, varios minutos.

Soldados de la Policía Militar que reemplazan a los responsables mandados por norma vigente a ordenar el tráfico, se ven impotentes, indefensos ante oficiales del Ejército que haciendo gala de su rango desquician, obstaculizan el tráfico, sin que les importe un cacahuate perjudicar, retrasar a los vecinos de Irpavi.

Para desenmarañar, desembrollar esta anárquica y constante situación, no se vislumbra, no se visualiza otra solución que aspirar se construya la doble vía que recorrería paralela al río porque permitiría a los vecinos contar con un nuevo acceso, a través de las calles 8 y 10 de Calacoto, pero debido a que la gobernanza de la Ciudad está fraccionada, particionada, enfrentada entre diferentes entes y actores políticos, ideológicamente contrapuestos, irreconciliables el Gobierno Municipal no puede acceder a fondos de la cooperación internacional necesarios para concluir las obras de canalización del río Irpavi, por otro lado debe bregar, batallar, enfrentar las invasiones en los aires del rio Irpavi que impiden el desarrollo normal de la vía hasta Irpavi II.

Lamentablemente, deplorablemente, la rivalidad, antagonismo, enemistad crónica entre actores políticos perjudica, daña no sólo a Irpavi, a la Zona Sur, prácticamente a toda la Ciudad, porque inmisericordemente, implacablemente estos actores cívicos, políticos, sociales con demasiado poder de obstrucción, oposición y elevada capacidad de confrontación y destrucción tienen por misión frenar, obstruir, obstaculizar la gestión municipal, sin entender que el perjuicio, el daño permanente es a la Ciudad no a la circunstancial autoridad edil.


En fin, son más de diez años que los habitantes de Irpavi soportan, toleran, aguantan franciscanamente, el suplicio, tormento, martirio de salir y principalmente de ingresar al Barrio a determinadas horas, con elevada, extrema impotencia, indefensión sólo aspiran a no tener que esperar otros diez años para ver resuelto el problema de tránsito y tráfico vehicular.

 

José Camargo T.

Vecino de Irpavi desde 1997

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