13: Desempolvemos La Educación y El Respeto

 

"El ignorante más peligroso es el que ignora que no sabe"

Adolfo Plasencia

 En los últimos diecisiete años, como casi todo en nuestro País, la palabra disidente, el pensamiento libre, el juicio imparcial, el análisis técnico, el criterio profesional, se han desvalorizado, devaluado, depreciado y hasta han sido despreciados, menospreciados, desdeñados, han perdido valor, principios y sentido. La meritocracia, el saber y la razón son prisioneras de la ignorancia, del error, de la prepotencia. De mazmorras oscuras, cuevas insondables, de cavernas profundas fueron emergiendo la incultura, la soberbia, el irrespeto, la violencia, la intolerancia.




Paradójicamente, las fuerzas y leyes de la naturaleza son las únicas que priman, que rigen, son a las únicas que se tiene respeto, que se tiene miedo, porque las leyes y normas creadas y dictadas por el hombre se han convertido en referenciales, oníricas, se las acata, se las obedece siempre y cuando vayan única y exclusivamente en beneficio propio, caso contrario simple y llanamente se las contraviene, se las incumple, se las pisotea, si se observa y trata de obligar a respetar, a cumplir las normas, rápida, raudamente sin demora, se invoca, se hace prevalecer el derecho humano, como si el incumplir leyes fuese un derecho del ser humano, ese actuar, esa actitud tiene un nombre irreverencia, insolencia, cinismo. Con plena y absoluta seguridad, los cínicos, insolentes e irreverentes hasta las leyes de la naturaleza infringirían, quebrantarían, las arrollarían si pudieran.




Para infortunio, desdicha y pesar de la mayoría silenciosa, ya no imperan, ya no prevalecen la razón, la justicia, la educación, el respeto, que se han convertido en cosa del pasado, en artículos de lujo, en piezas de museo, hoy la violencia, la amenaza, la intimidación, la agresión, el atropello son los argumentos legítimos, válidos y valederos para conseguir lo que se quiere, lo que se requiere y hasta lo que se quiere por capricho, así haya plena y absoluta conciencia que contraviene lo normado, que perjudica a otros o que daña a terceros.




No, no se trata de discriminación, racismo, tampoco de marginación, ni siquiera de exclusión, mucho menos de privación de derechos a propios y extraños, en esta inusual, insólita época, en este periodo de contracción de valores, de declinación de principios, hábil y mañosamente confunden, presumen, creen que la inclusión social otorga impunidad, licencia para romper, infringir, desacatar leyes y normas, diseñadas, formuladas para una convivencia civilizada, institucionalizada, organizada.




Sonaría fantasioso, imaginario, hasta irreal aseverar que años ha se cumplían a rajatabla, rigurosamente leyes y normas, el hombre por su naturaleza y libre albedrio siempre ha tratado de esquivar, de eludir, una gran mayoría de los habitantes de nuestra amada Bolivia son la exacerbación, el epitome de la “Viveza Criolla”, pero a pesar de esa muchedumbre de vivarachos, había respeto, consideración, hasta temor. Lamentablemente, infelizmente por mezquindad, avidez, voracidad, insaciabilidad política se alienta, se permite, se justifica la normalización del quebrantamiento, del incumplimiento, del irrespeto, no toman en cuenta que esa permisividad, esa laxitud, esa falsa conmiseración podría alcanzar niveles tan altos de caos, que generaría el efecto de la bola de nieve.




Lo que no suena irreal, ni fantasioso es que estamos viviendo una época donde el que grita más, el que atropella más, el que bloquea más consigue lo que le viene en gana y esa minoría que aún respeta, cumple las leyes se ha convertido en el decorado silencioso, el mobiliario urbano que únicamente late, respira y estupefacta, asombrada contempla como la ignorancia, la soberbia, la prepotencia se apoderan y destruyen todo lo que encuentran a su paso.




No, no debería estar lejos el día que desempolvemos la Educación y el Respeto, para que la palabra disidente, el pensamiento libre, el juicio imparcial, el análisis técnico, el criterio profesional, vuelvan a valorarse, a apreciarse, a primar.

 

“La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía.”

Emiliano Zapata

 José Camargo

Octubre de 2023

Publicar un comentario

0 Comentarios