El Mundo está cambiando muy rápido. el grande ya no
vencerá
más al pequeño, más bien el rápido vencerá al lento
Rupert Murdoch
Para equipos como The Strongest, Bolívar,
Wilstermann, Oriente Petrolero no salir campeón en un torneo es un fracaso,
para otros clasificar a una copa internacional, salir campeón es una hazaña,
una proeza.
Soy Stronguista, fui Stronguista y seguiré siendo
Stronguista, fui testigo de gloriosas e inolvidables jornadas de lucha, de
entrega, de vergüenza deportiva, de garra que al aurinegro lo transformaron en
el Tigre como es conocido y denominado ahora. Lamentablemente, el Tigre, el
atigrado, el aurinegro viene fracasando desde hace seis años, seis temporadas,
en todos esos torneos ha perdido el campeonato en las últimas fechas, en los
últimos partidos, como por arte de magia sus jugadores conspirando o no, saboteando
o no, se olvidaban jugar, eran derrotados, humillados, perdían ante rivales
claramente inferiores, no sólo de visitantes, también jugando de locales. Es
tan triste que esos fracasos recurrentes, continuos, repetitivos, similares no
hayan servido de lección, año tras año, temporada tras temporada, con suma
tristeza, extrema decepción veíamos alejarse la corona y como se la ceñía el
eterno rival u otros equipos que, el único mérito que mostraban era esperar los
repetidos traspiés, los constantes tropiezos, los consabidos pasos en falso del
Tigre.
Múltiple subcampeón es el sobrenombre más moderado,
más grácil que recibe de moros y cristianos, la burla, la ironía son moneda
común, nada comparable con la gloria, la garra, la entrega que había en el pasado,
que era un esfuerzo de todo el equipo, actualmente el compromiso, la garra son
esporádicos, momentáneos la lucen en uno o dos partidos algunos jugadores. Hoy nuevamente,
como en los últimos seis años estamos viendo y viviendo el síndrome del
subcampeón, del segundón con un aditamento, con un plus, ahora decepcionan, dan
vergüenza, que bronca da ver ese desgano, esa lentitud, esa falta de voluntad,
da vergüenza ver como partidos claramente favorables a la divisa aurinegra se
convierten en desastrosas, bochornosas, humillantes derrotas.
Pero, por qué recurrentemente le sucede esto al
Tigre comienza un torneo, un campeonato mostrando un juego interesante,
hilvanado, un juego que entusiasma con sociedades bien construidas, con líneas
definidas, con jugadores que brillan, que se destacan y como producto de ese
juego logran sacar una sustantiva y significativa diferencia a sus inmediatos
perseguidores y de pronto de un partido al siguiente se produce amnesia
colectiva, descontrol total, las sociedades se quiebran, las líneas se rompen, los
jugadores se mediocrizan, es claro el desgano, la falta de voluntad, los
jugadores entran en estado de coma, de somnolencia que no recuerdan ni como se
patea una pelota.
No podemos encontrar una respuesta, una explicación razonable
y racional que justifique esas irregularidades, esa inconstancia, probablemente
obedezca a exigencias económicas adicionales que los jugadores antojadizamente plantean,
demandan a la dirigencia y cuando estas no son satisfechas, no son atendidas,
los jugadores infantilmente deciden conspirar, sabotear y simplemente juegan
mal y pierden y pierden, en otras circunstancias puede deberse a que el
director técnico o su cuerpo técnico, no son del agrado de los jugadores o de
los líderes, porque exigen demasiado, son estrictos o demandan disciplina y ellos
no encuentran mejor argumento que conspirar, sabotear y simplemente juegan mal
y pierden y pierden partidos, y como la cadena se rompe por el eslabón más
débil, en un tris tras, sin perder el tiempo el técnico y su equipo son
despedidos y los jugadores victoriosos, bien gracias.
Que otra cosa podemos pensar de las últimas
actuaciones del Tigre que, de marchar invicto y con una amplia ventaja sobre
sus escoltas en el torneo local y candidato potencial para pasar a la siguiente
ronda en el torneo internacional, hoy se encuentra a sólo un punto del segundo
y completamente eliminado en el certamen internacional, luego de desastrosas,
vergonzosas presentaciones, inexplicables, bochornosas, humillantes derrotas
que ponen en duda el profesionalismo y preparación de todo el equipo, con
honrosas y más que escasas excepciones.
Cuánto se extraña a jugadores emblemáticos, ejemplares, verdaderos líderes que dieron todo por la divisa aurinegra, sus nombres quedaron grabados en ese rico historial institucional, con el último de estos líderes se consiguió el Tricampeonato que, es la única gloria que aún ostenta The Strongest con sano orgullo, cuanto tiempo pasará hasta que otro jugador se convierta en ese líder que al Tigre lo enrumbe, lo encamine en la senda de la gloria, de la victoria y la vergüenza, la humillación, la decepción, los subcampeonatos sean anécdotas del pasado.
José Camargo







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