09: GUERRAS PERDIDAS (PRIMERA PARTE)

 No, no nos referiremos a las Guerras en las que hemos perdido territorio patrio, sobre esas guerras se ha escrito, investigado, estudiado, analizado y debatido sobreabundantemente, no sólo nosotros como país afectado, cercenado, mutilado, sino que los vencedores han llegado a reescribir los hechos, crear su propia historia, desmintiendo, desvirtuando, refutando la verdad, la realidad. No, no nos referiremos a esas guerras.


Nos referiremos a Guerras en las que lenta, paulatina e irreversiblemente hemos ido perdiendo valores, principios, cualidades y virtudes humanas; como el sentido común, educación, respeto, honestidad, observancia, justicia, convivencia, etc., porque al igual que los territorios, estas cualidades y virtudes perdidas no lograremos recuperarlas, al menos no en esta centuria, quizá ni en la siguiente.

El Transporte Urbano, es una de esas guerras, en la que irremediablemente tuvimos que arriar nuestras banderas y sacar la bandera blanca de rendición incondicional, inobjetable, indiscutible, fuimos salvajemente derrotados, duramente agredidos, quedando tremendamente afectada nuestra calidad de vida y debemos pervivir sometidos a los caprichos e intereses de los vencedores, somos prisioneros, cautivos, esclavos de un deficiente, más que pésimo sistema de transporte urbano que, a ningún político ni autoridad le interesa resolver, solucionar porque afectaría al consentido y privilegiado gremio de los choferes.

En los últimos veinte años el sistema de transporte urbano se ha ido deteriorando a tal grado que la población se ve obligada a utilizar vehículos (taxis, radiotaxis, trufis, carries, minibuses, micros, colectivos, etc.) que, en su mayoría son de larga data, considerados chatarra en otros países, la mayor parte en pésimas condiciones mecánicas por el nulo o escaso mantenimiento que se refleja en recurrentes accidentes y permanentes problemas de circulación, muchos vehículos tienen un grado de deterioro notoriamente visible y principalmente casi todos faltos de higiene. Si a esto se suma, se añade la escasa educación, la insolencia, soberbia e irrespeto de los choferes, quienes no se molestan ni preocupan en cumplir un horario, una ruta, menos en respetar, acatar las normas, reglas, restricciones y señalizaciones de circulación vial, las paradas de transporte son áreas inutilizadas, inservibles, fantasmales.

Las autoridades llamadas a normar, regular, controlar y administrar el sistema de transporte urbano son simples espectadores, observadores del sinnúmero de infracciones, transgresiones y vulneraciones diarias, horarias que cometen los choferes, porque no se atreven, no se animan a cumplir su función, su responsabilidad, pues este gremio goza, se beneficia y abusa del poder político que ha logrado conquistar, lamentablemente a mayor poder obtenido es mucho menor la calidad de servicio que brindan.

El incipiente transporte público del Gobierno Municipal de La Paz, único en nuestro país, presta un servicio de alta calidad; sin embargo, por el poder que tiene el gremio de choferes, este medio de transporte no puede posicionarse, generalizarse, porque tropieza, sufre restricciones, sabotajes, atentados que limitan su funcionamiento y son innumerables las intentonas de pretender su desaparición. No sucede lo mismo con el Teleférico de La Paz o el Tren Urbano de Cochabamba, primero porque su funcionamiento no preocupa a los choferes, pues estos medios no ofrecen una solución integral y su uso es limitado, segundo, por afinidad e intereses políticos no pueden objetar obras de sus coyunturales correligionarios.

Masificar, ampliar y dotar a todas las ciudades de un servicio de transporte municipal, departamental o nacional beneficiaría enorme y significativamente a la población, pues eliminaría la ecuación en la que todo chofer agremiado, sindicalizado basa y rige su trabajo: Un pasajero equivale a Un pan en su mesa, porque gozaría de un sueldo mensual, de beneficios sociales y fundamentalmente de estabilidad económica, pero esto no es atrayente para dirigentes, líderes sindicales, gremiales y políticos, pues son ellos quienes perderían sus privilegios, sus beneficios económicos, políticos y eso están lejos de aceptar, de tolerar y harán lo imposible, hasta lo impensable por mantener el actual sistema de transporte urbano.

 

La Paz, 01 de enero de 2023

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