Nuestra Señora de La Paz, es una ciudad difícil por
su topografía, complicada por su diagramación vial, intratable por sus calles ahogadas
en marchas y bloqueos, insufrible por su alto grado de politización, frágil por
su geología y en crisis por su innegable y progresivo deterioro de la calidad
de vida. Obras y estructuras de ingeniería coadyuvan a mitigar, a superar su
topografía, geología y diagramación vial, lamentablemente, el inclemente e
incontrolable crecimiento del parque vehicular, el demencial y bárbaro sistema
que se ha apoderado, se ha adueñado del transporte urbano, la sobreexplotación
de aceras y calzadas para fines laborales y comerciales, la agresión, el uso y
abuso político, cívico, sindical, social que sufren sus vías son problemas difíciles
de resolver o solucionar, son males endémicos con los que se deberá continuar conviviendo
por mucho tiempo más.
Con seguridad Nuestra Señora de La Paz debe ser la única ciudad donde los ingresos y salidas de túneles y puentes sirven de estacionamientos, de paradas para la carga y descarga de pasajeros, donde despreocupadamente se han instalado puestos de venta. De igual manera, parquear en doble fila a cualquier hora del día, sea cual fuere el pretexto, motivo o causa se está volviendo una detestable costumbre, un despreciable hábito, a los indisciplinados conductores poco o nada les importa si son vías que cuentan únicamente con dos carriles, si están perjudicando, obstruyendo el flujo vehicular. Así mismo, infraestructura que atrae y/o genera intenso y elevado movimiento vehicular como Universidades, Colegios, Mercados, Ferias, Edificios no cuentan, no se molestan, ni están obligados a plantear soluciones viales por el impacto de su actividad en el tráfico y tránsito vehicular, estas perlas, probablemente sean una pequeña, pero clara y especifica muestra de nuestro adorable y estancado subdesarrollo.
Tradicionalmente, la circulación en el sistema vial
del casco urbano central y de las laderas Este y Oeste ha sido y continúa
siendo extremadamente caótica, altamente desordenada, peligrosamente
descontrolada en horas de alto tráfico y se halla completamente saturado,
rebasado en su capacidad que, de no desarrollar obras viales, medidas estructurales
de ordenamiento, regulación y control vehicular va a colapsar más tarde que
temprano. Ese caos, ese desorden y saturación está infectando, está invadiendo,
se está apropiando de zonas y barrios otrora tranquilos, hasta ordenados,
siendo preciso y necesario realizar intervenciones viales en sectores críticos
de esos barrios y zonas, como Miraflores, San Jorge, Sopocachi y la Zona Sur.
Exceptuando la Zona Sur, en los otros barrios, las laderas y el centro paceño, por la compleja, problemática e intrincada topografía, la estrechez de las vías y la escasa predisposición, miedo o temor de llevar adelante planes y políticas para ampliar, ensanchar vías únicamente se podrían continuar desarrollando y construyendo puentes, viaductos y obras a subnivel, no es disparatado, extravagante ni demencial, pensar que la solución, evidentemente costosa, son vías subterráneas y/o elevadas, pero de largo desarrollo.
En la Zona Sur, donde la injerencia, la intromisión
político-sindical aún no ha llegado a perturbar, obstaculizar, inviabilizar el
desarrollo de obras, se debería priorizar, privilegiar la construcción de pasos
a desnivel, viaductos y puentes de variada magnitud porque permitirían resolver
el tránsito por los sectores ora críticos y caóticos, no se necesita ser un experto
vial para identificarlos y cuantificarlos. Ciertamente, resulta incomprensible,
inexplicable tener que recorrer grandes distancias para utilizar los poquísimos,
escasos pasos o puentes para “cruzar” ríos canalizados que separan barrios colindantes
o pares viales. Excede sobremanera la paciencia y el buen humor tener que enfrentarse
diariamente con todo tipo de motorizados conducidos por “vivarachos” que tratan
de sacar ventaja para avanzar en vías, rotondas y cruces, estén regulados o no
por semáforos. Se ha tornado altamente peligroso tener que realizar
obligatorios giros a la izquierda en vías de doble sentido. Es sumamente notoria
la progresiva e incontrolable pérdida de la poca, emergente e incipiente educación
vial que se iba obteniendo, está claro que, a pesar de esa floreciente mala
educación vial, el tránsito y tráfico en la zona sur aún no se asemeja al caótico
y anárquico tráfico del centro y ladera oeste de la hoyada y está mucho, muy
lejos del salvaje y barbárico tránsito de la ciudad de El Alto.
Es hora que los responsables municipales de Nuestra
Señora de La Paz planifiquen, diseñen, ejecuten ese tipo de obras que, en
Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra, se ejecutan de manera rutinaria y habitual,
pero en esta hermosa Ciudad resultan ser obras de envergadura, de alto costo,
difícil construcción y suelen generar conflictos cívicos, sociales y principalmente
políticos; puesto que, la gobernanza de la Ciudad está fraccionada,
particionada, enfrentada entre diferentes entes y actores políticos,
ideológicamente contrapuestos, irreconciliables, la coordinación, la
complementación interinstitucional es un tema inalcanzable, inviable,
improbable, por ello, el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, para ejecutar estas
y otras obras, debe hacer prevalecer que éstas no sensibilicen o motiven una
reacción negativa de actores cívicos, políticos, sociales con demasiado poder
de obstrucción, oposición y elevada capacidad de confrontación y destrucción.
La Paz, 21 de mayo de 2022







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