03: Una Kristallweizen Para Un Amigo

 

UNA KRISTALLWEIZEN PARA UN AMIGO

Conocí a Ramirín, como solía llamar cariñosamente a Ramiro, cuando este Siglo daba sus primeros pasos, coincidentemente ingresamos el mismo día a una institución secular y prestigiosa, desde esa data sin palabras o intencionalidad nació una amistad que se fue tornando fuerte, sólida e inquebrantable, la cual se mantuvo hasta el último día, el pasado martes 11 intercambiamos comentarios sobre la coyuntura política que atravesábamos, quien se animaría a predecir que iba a ser nuestro último cruce de teclas.


Nuestra amistad fue creciendo y consolidándose al comprobar que teníamos más coincidencias que disimilitudes, ambos habíamos nacido en abril, aunque zodiacalmente soy ariano con influencia de Tauro y él taurino con ascendencia de Aries, éramos formados en Ingeniería, él en Electrónica y yo en Civil, gustábamos en demasía de la Formula 1, aunque discrepábamos en el piloto y escudería, lo propio sucedía en el fútbol, pero nuestras diferencias en lugar de separarnos nos fueron complementando.

Ramirín, no era afecto a las bebidas alcohólicas, por eso cuando tenía invitados, no hesitaba en pedir consejo sobre qué cerveza o vino invitar, al final la cerveza alemana Erdinger Kristallweizen se volvió su preferida. En nuestras rutinarias conversaciones, solíamos amenazarnos con reunirnos para tomar una Kristallweizen, pero al encontrarnos, un café era la bebida con la que adornábamos y rociábamos la amena e interminable tertulia que entablábamos, a veces teníamos que repetir las tazas de café por las miradas amenazantes y molestas de las meseras. Lamentablemente, desde marzo a raíz de la cuarentena no volvimos a tomar un café y nos limitábamos a tener charlas telefónicas o cruces de teclado, con el consabido se reabre la ciudad y nos tomamos una Kristallweizen.


Infructuosamente, intentamos trabajar juntos, en las instituciones o empresas que trabajé periódicamente lo postulaba, incluyendo en la que hoy trabajo. Probablemente estaba escrito que no deberíamos laborar juntos, sólo ser amigos y no colegas o compañeros.

En fin, su intempestiva e impensada partida truncó, cercenó nuestra frecuente amenaza de tomarnos una Kristallweizen, por ello, no bien abran el Café donde solíamos reunirnos iré a tomar una Erdinger a su nombre. Entristece su sorpresiva e insospechada partida y más de la forma que se fue. Esta pandemia está arrasando y cobrando muchas vidas que no logran vencer la enfermedad, pero irónicamente él se va por evitar, por prevenir contraerla. Ahora que está donde moran los que nos dejan, con seguridad ya se ha reunido con Ayrton Sena, a quien ambos admirábamos y nada improbable que ya se haya encontrado y felicitado a quien inventó la Kristallweizen.


Adiós Ramirin, fue un honor ser tu amigo y haber compartido contigo un trozo del camino. 

J. José Camargo T.

Ingeniero de Profesión, Escribidor por adicción

La Paz, 11 de abril de 2020

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