01: Nuevo Cambio de Dígito

Y ME LLEGA UN NUEVO CAMBIO DE DIGITO, EL SEXTO

J. José Camargo T.

Ingeniero de Profesión, Escribidor por adicción

Los dos primeros cambios de dígito los esperé ansiosamente, cumplir diez fue trascendental por varios aspectos, cambio de ciudad, de colegio, gané amigos, perdí otros; pero, en el cambio creo haber ganado, pues la vida me regaló tres amigos de barrio, de esos que hoy ya no se encuentran; pues, es una especie en extinción y amigos de colegio con quienes hoy más que ayer podemos compartir gracias a la tecnología, vi nacer la música que hasta hoy me acompaña y sigo disfrutándola como el primer día.

El segundo cambio me pilló en la universidad, quizá la ansiedad devenía por profesionalizarme y porque me acercaba a la mayoría de edad, uno de los beneficios era poder ingresar sin turbarme a ver películas para mayores de veintiuno, con escenas que hoy sin rubor ni censura pasan en telenovelas matinales o meridianas. En la segunda parte del decenio, ya profesionalizado, inicié mi vida laboral y entre los compañeros de trabajo, conocí nuevos amigos de vida con quienes hoy seguimos convergiendo.

El tercer cambio, fue quizá el más importante de mi vida; pues, mientras iba consolidando mi ejercer profesional, encontré a mi compañera de vida, que conoce mis pasos, disfruta mis victorias, comparte mis enojos, enjuaga mis lágrimas y pude comprobar que Dios existe, pues lo vi en los ojos de dos pedacitos de vida, mis hijas, hoy ya profesionales dejaron las travesuras, pero siguen regalándome sus sonrisas y miradas cómplices, aún las recuerdo recorriendo pasillos y cuartos, alegres y saltarinas cual saltimbanquis. Tuve cambios de trabajo, de algunos con tristeza me retiré para seguir creciendo, de otros fui relocalizado, pero el balance demuestra que, lo que sucede conviene; pues, cada paso que fui dando, me permitía crecer profesional, laboral y espiritualmente.

El cuarto y quinto cambios de dígito fueron bastante movidos; así como, tuve triunfos y victorias laborales y profesionales, también sufrí frustraciones y decepciones; pero, al sumar y restar tenía un superávit de satisfacciones, de riqueza espiritual y un déficit de sinsabores, de reveses, conocí todo tipo de personas y tuve muchos compañeros de trabajo, mi alcancía de amigos de vida sufría escasas mermas, pero también pocos incrementos.

Ahora que se aproxima mi sexto cambio de dígito, con mi esposa continuamos forjando nuestro proyecto, mis hijas van abriéndose camino en la vida, aún puedo disfrutar del aroma del cabello de mi madre y de su sonrisa jovial aunque cansada y de la mirada firme pero bondadosa de mi padre, seguimos construyendo lazos con mis hermanos, hermanas, cuñados y cuñadas, y con mis amigos de vida nos deleitamos con los recuerdos de días idos, con algunos todavía construimos nuevos días.

El inicio de este decenio, no podía ser más sorprendente e inusitado; pues, como más de mil millones de personas, me encuentro sacando sonrisas del desván, paciencia de la alacena y comprensión de los pasillos para tener la capacidad de permanecer en casa, hoy más que nunca debemos estar juntos pero separados. Sabemos que este inédito suceso pandémico va a pasar, con seguridad nos va a cambiar de una forma u otra, tal vez nos torne desconfiados, menos efusivos, más parcos, pero eso no debe mermar nuestros sentimientos y alegría. Por ello, termino ratificando que, todo lo que sucede conviene.

La Paz, 05 de Abril de 2020


Publicar un comentario

0 Comentarios